lunes, 3 de julio de 2017

Capítulo 23. Aniversario de Matrimonio

Mis papas.

      A estás alturas del año pasado estábamos con la Monita haciendo todos los preparativos para celebrar su aniversario de matrimonio con mi padre, Antonio. 
Cumplían treinta y cuatro años de casados, y creo que desde que tengo memoria, jamás lo habían celebrado. Treinta y cuatro años juntos, más de la mitad de sus vidas.


Salto del Laja. '91 o'92
Yo procure hacer algunos recuerdos para esa fecha, seleccione fotos de nuestra vida familiar y lo que había sido la historia de amor que construyeron juntos. Fotos de nosotros pequeños, de los viajes familiares, de los cumpleaños, fiestas patrias y años nuevos que pasamos juntos. Recuerdos; recuerdos que habían ido acumulando a lo largo de los años. 


Ovalle. '94
Pedimos un menú a los amigos italianos de Franklin y armamos una comida con la familia más cercana, nos reunimos, como tanto le gustaba a mi mamá. A ella le encantaba recibir gente en la casa. Quizás la Monita sabía que no le quedaba mucho de vida y nos quiso reunir para crear recuerdos con ella el último tiempo. 
Mi madre fue siempre una mujer tan precavida, siempre adelantándose a todo. Porque quiso celebrar su aniversario justo el año en que nos dejo? Supongo que mi mamá sabía que no viviría mucho, y quiso regalarnos tiempo con ella. Tiempo y recuerdos. 

Santiago. 2016
Ese día lo pasamos tan bien, mi mamá como nunca a pesar de lo cansada que se veía no quiso dejar a sus invitados. Converso y compartió con todos. Se veía feliz. Todos ese día estábamos felices porque llevaba tanto tiempo sin salir de su cama, después de haber pasado un largo período hospitalizada. Supongo que ese también fue el veranito de San Juan que tuvo mi madre antes de su última recaída.

Aproveche ese día de tomar fotos, para atesorar ese momento y recordar. 
El próximo 12 de Julio, mis papás habría cumplido sus treinta y cinco años juntos. Y se que será una fecha dolorosa, porque será el primer aniversario de matrimonio que mi papá estará sin la Monita. 

Cada fecha familiar el último tiempo a ido acrecentando la ausencia de mi madre en nuestras vidas. A pesar de que todos hemos tratado de salir adelante juntos, hemos esquivado el dolor de sentir su ausencia cada día. Ignorando. Haciendo cosas para mantener la mente ocupada y no tener que lidiar con el dolor de la pérdida. Con tener que lidiar con todos los dolores, de todas las pérdidas de los últimos cuatro años.

domingo, 14 de mayo de 2017

Capítulo 22. Día de la Madre

En mi familia nunca hemos sido de la idea de celebrar el día de lo que el comercio estime conveniente celebrar; y no es ser amargada con quienes si les gusta celebrar. Es más bien una manera practica de ver la vida. 

Mi mamá siempre me decía porque solo debe ser un día? Acaso no puede ser el día que queramos o repetirlo en infinidad de ocasiones durante una semana, un mes o un año? Porque no es necesario que exista un día para reunirnos, o para celebrarnos o en definitiva para amarnos. 

Fue así como en especial esta fecha y en especial este año es el primer día de la madre que me encuentro en el mundo sin la mía y es difícil lidiar con todo el bombardeo de emotivas postales con las que las redes sociales me bombardean. Es difícil como una fecha que no significaba nada, se convierte en dolor. 

Fue así como trate de pasar el fin de semana con mi familia y en especial con mi papá, que es por estás fechas cuando el mundo le recuerda a gritos que perdió con quien compartió más de la mitad de su vida y quien fue la madre de sus hijos. 

Y ese nuevo padre- madre, que de un momento a otro le toco llevar ambos roles con hijos grandes, y que muchas veces no sabe que hacer, ni decir; y trata de ser como la mamá que ya no tengo, tratando de pensar que habría hecho la Monita.

Nos unimos en el silencio del dolor, sin decirnos ninguna palabra al respecto. No dijimos nada sobre la venta indiscriminada de chocolates, o las flores y peluches alusivos al día de la madre. Tampoco dijimos nada al ver matrimonios con sus hijos. Tampoco dijimos nada hoy. Cada uno vivió en silencio la ausencia de mi mamá el día de hoy.

lunes, 1 de mayo de 2017

Capítulo 21. Dealers

Y así fue como la niñita del colegio de monjas se empezó a corromper de a poquito cuando la burbuja estalló en sus narices. Bueno, quizás nunca hubo burbuja. 
Abro paréntesis.Debo recordar que en mis años de escolaridad juvenils, era parte del grupito que no fumaba, no tomaba o si tomaba era muy poco, por ende jamás se curo raja (y por supuesto; no se vómito el pelo, no meo en la calle, y no anduvo ni postre, ni rancia. De cañas ni hablar.) Bueno, pero esos eran otros tiempos. Al terminar cuartomiedo, seguí enrielada en el sendero del señor. Trato de recordar, cuándo? Cuándo todo se derrumbo, dentro de mí,dentro de mí y entre en los vicios de a poquito. Porque debo asumir, que esto fue una escalada, y una cosa llevo a la otra. De un vaso a una garrafa. De un cigarro a un pito, y de ahí pá delante, no pares, sigue, sigue y me acorde de Proyecto Uno, lo que accidentalmente fue una caída de carnéts terrorífica. Cierre paréntesis.

Aclarado lo anterior, vuelvo a preguntarme casi a gritos como pase de esconderle los cigarros a mi papá para que no fumara, a fumarme una cajetilla diaria. Cómo pase de la sobriedad al alcoholismo. Cómo pase de la decencia a la indignidá. Y como pase de consumidora a dealers. Porque debo reconocer, que las charlas del Conace y de Don Graf, no dieron ni un fruto en mi vida. No sirvieron de ná, lo que es ná. Ni con cien,docientos, lo que tu queraí hubiese resultado!

Creo que aunque no lo quiera asumir, porque si el Pelao se entera de que me las ando dando de dealers-consumidora-pasturrienta me encierra de por vida en la casa de las Carmelitas Descalzas a la salida de Melipilla y como a mí no me gusta el encierro, porque de vez en cuando y de cuando en vez me vienen los ahogos de la Olguita Marina; seguiré con mi vida de delincuente encubierta. Abro paréntesis; mi papá ya cree que soy delincuente por tener tatuajes, no se que pensaría si sabe que de vez en cuando me las doy de dealers. Cierre paréntesis. 

Y bueno, en un principio, era la paletiada de comprarle a los amigos, porque he tenido la suerte, que siempre conozco gente que es más drogadicta que yo, y que tienen un amigo del amigo del amigo que vende marimba. Eso si, de los amigos no he pasado. Y analizando de esta manera la situación, sería algo así como el dealers-amigo-pana-therials-bakan-ricobuenaonda, así como a lo Eli de Caso, en Aló Eli!
El Sendero del Señor y los caminos de la vida, no son lo que yo esperaba, no son lo que imaginaba, no son lo que yo creía, así como dice Vicentico; me han llevado, como todo en la vida de una cosa a otra, pero de esa cosa a está otra cosa existe un universo paralelo y mas de siete vidas de felino. 

Aunque por otro lado creo que ver en los últimos años tantas series de narcotraficantes como, Pablito Escobar, El Señor de los Cielos, el Chapo Guzmán y su escapada de película gringa, donde ser narco es bakan-pulento, creo que me dio como a súper héroe a Pablito Escobarsh. Porque, abro paréntesis, después de ver la serie de Pablo Escobar, El Patrón del Mal; que Pablo se convirtió en mi mentor y quiero ser como él, con un imperio de coca; pero claro, el mío será de marimba. Cierre paréntesis. O fue la tele, las series, los narcos, las circunstancias, la buena onda, la paletiá, Colombia, o simplemente yo, lo que dieron el vamos a está nueva vida de microtráfico y aventura. Y yo me transforme cual travestí, de la niña del colegio de monjas a la delincuente traficante de sustancias mentales, dealers de la amistad. Heroína de los angurrientos. Patrona de la dispersión. Madrina de los volaos! 


domingo, 23 de abril de 2017

Capítulo 20. Ha vuelto!

Tengo un poco de miedo, porque creo que la Brígida ha vuelto!

Estas últimas semanas han sido muy complicadas emocionalmente hablando, creo que muchas cosas han sucedido y resulta que por esas casualidades de la vida volví a reencontrarme con la Brígida. Volvimos a conversar, y recuperamos tantos años perdidos de relación. 

Justo en los momentos más complicados de mí vida, ella vuelve como si supiera que estoy mal y que la necesito. Sabe que decir y que hacer en estás situaciones, porque me conoce tan bien por Dioh! 
Fueron tantos los años de postricidad que nos unieron durante la más tierna juventú, que el reencuentro ha sido algo así como que todos los planetas de alinearon para dar paso al choque de los mundos y crear un nuevo universo entre nosotras. Y no miento, ella siempre me acompaña en los peores momentos de la vida. 
A nadie que me conoce le tiene mucho aprecio a la Brígida, porque sabe que juntas somos como una súper mega dupla, como un huracán...arrasadoras. Juntas podemos arrasar con "El Cielo" y desabastecer al país con sólo proponerlo, en menos de veinticuatro horas y con antecedentes que lo avalan como un hecho histórico. 
Entonces, aún no sé si viene solo de pasadita por mi vida nuevamente, o si es que quiere quedarse por algún tiempo o pá siempre, pero sin duda alguna, se vienen muchos metros cúbicos para nuestros cuerpos que desean crear un universo nuevo. Unidas somos más fuertes; más sedientas, más peligrosas, más rancias, más amor del bueno, más hampa a nuestra existencia rehablitada! Porque juntas abandonamos declaradamente hoy el Sendero del Señor, para volver como reinas de la noche a la postricidad. He dicho. Es palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús. Amén. 

sábado, 15 de abril de 2017

Capítulo 19. El Sendero del Señor

Y yo aún no me entero cómo ni en que momento es que retome el sendero del Señor y deje la vida pecaminosa que llevaba llena de vicios. Ya, nunca tanto la verdá! Porque no soy ni tan beata, ni tan milagrosa, ni tan sobria como para admitir tal grado de milagro.

Resulta que de un tiempo a esta parte en mai laif he estado un tanto alejada del mundo de excesos etílicos, y supongo que todo se debe a mi casi nula actividad social en los meses de enclaustramiento que es el resultado de ser una trabajadora, estudiante, dueña de casa, Elvira, amiga, señora de la risa y los infinitos seres que viven dentro de mí; porque si tuviera el tiempo de antaño, otro gallo cantaría en esta historia de rehabilitación.

El otro día salí, por esos milagros que ocurren solo en semana santa y ni siquiera cumplí con la cuota mínima de bebestible, cuando desistí por que hacia frío. ¡Porque hacia frío!, que excusa más de mujer rehabilitada en el sendero del señor. Así que por ende no hay mejor prueba de que el pulento existe y que hace milagros para semana santa. Soy un ejemplo de milagro de semana santa. 

Después de aquella prueba superada por los años de embriaguez callejera de cuneta, cuma y del hampa, puedo decir que la luz del señor entro en mi vida, aunque claro, aún no se si la luz se quede o no en mí, porque queda solo un poco para cumplir con el rito del natalicio; y en las celebraciones de los natalicios, sea de quien sea, siempre hay que brindar (mucho o poco) por los años que se nos van y por los que vienen. Así que esta vez, aún no cantare victoria!

domingo, 29 de enero de 2017

Capítulo 18. Perder

Perder es terrible, sobre todo si ese perder implica que sea parte de tu vida. Los últimos años he perdido de manera continua y consecutiva a muchos en mi vida. Perdí a mis abuelos maternos con un año y medio de diferencia. Perdí un sobrino que su paso por este mundo fueron dos horas. Y el año que se nos fue, se llevo a mi mamá, pilar fundamental de mi vida y la de toda mi familia en realidad. 
En  menos de cuatro años, perdí a cuatro familiares, uno cada año. Perdí gran parte de mi soporte a la tierra; y si ya era descarriada y alcohólica ocasional con ellos en mi vida, pensé que volvería a los momentos de mayor postricidad que tuve en mis años de juventú, cuando todo lo resolvía curándome raja. 
Serán los años, la madurez, la adultez, los astros, las estrellas o la pena horrenda que me he cerrado a negarme de vivir el proceso de duelo, para llorar a todos quienes he perdido en los últimos años de mi vida. 
Aún no asemejo ninguna de mis perdidas, aún no término mis duelos por ninguno de los que han partido y que han dejado un vacío horrendo en mi vida y en mi corazón. 

Quizás perder a mis abuelos, era parte de la vida, aunque eso no significa que duela menos no tenerlos en mi vida. Porque duele todos los días; duele no pasar el dieciocho comiendo las empanadas de pino fritas de mi abuela. Duele cada año nuevo que ya no pasamos juntos, duele no escuchar sus voces, duele no sentir sus abrazos, duele no sentir su olor. Duele sentir que ya no están; pero perder a mi mamá, es algo que aún no asumo del todo. 

Es fuerte asumir que ya no habrán más siestas juntas; ni ver películas, ni ir a comer pizzas a Ravera. Ya no habrán mas abrazos, ni besos, ni apapachos, ni cariños. Ya no volveré a sentir su olor; ya no volveré a leerle. Ya nadie me dirá en el día de mi cumpleaños como llegue a este mundo como ella lo hacia cada año. Duele saber que no me acompañara en los logros, que también son de ella. Que no conocerá a mis hijos, que no habrán más almuerzos familiares. Nadie sabrá que paños de cocina comprar para la casa, o ya no será ella la que decida de que color se pintara la casa. 
Con mis perdidas consecutivas lo único que aprendí fue a vivir a concho cada uno de mis días y aprovechar a quienes aún me quedan en mi vida. Quienes me conocen saben que soy una mujer de la risa fácil y contagiosa; pero creo que el ultimo tiempo rio sólo para que el resto no me pregunte como estoy. ¿Cómo debería estar? Cómo debería estar después de perder la mitad de mi vida en un par de años. 
La gente vive quejándose por lo que no tiene y por lo que tiene todo el tiempo, sin darse cuenta lo afortunados que son. Se quejan por los kilos de más, por el tiempo, por el trabajo, por todo. Yo solo me quejo de no haber tenido más tiempo con quienes amaba.

Mis perdidas familiares han desencadenado en mi que viva a concho todo, reír, llorar, amar, abrazar, aprender y desaprender, respirar, salir, etc. Todo absolutamente todo lo disfruto y lo vivo a concho. No se cuando la vida se ensaño tanto con hacerme sufrir y tener que levantarme por los que quedamos aquí. Aún me quedan mis hermanos y mi papá. Aun me quedan mis sobrinas y un compañero que llego en el momento menos y más oportuno a la vez a mi vida. Pero perder de está forma siempre será doloroso y vivir con esos dolores y esas penas es aún peor; lo único que queda es disfrutar todo y a todos lo que más se pueda. Entregándolo todo sin miedo a sufrir, porque no habrá dolor más grande que vivir con la ausencia de los que amaste y ya no están.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Capítulo 17. Es ella, no yo!

Yo soy una persona tranquila, bueno, tranquila dentro de todo. Piola, bueno mi risa no es muy piola que digamos, pero el resto de mi persona si lo es. Bueno yo mujer tranquila, en el sendero del señor cada cierto tiempo es boicoteada por ella. 

Sí, ella. Ella que es seca pa tomarse hasta el agua del florero. Ella que le gusta bailar hasta el menos diez apretaito y hasta el suelo. Ella que curá y con celular con batería  es un peligro para la sociedad, porque deja la cagada mandando mensajes. Pienso en ella y se me eriza la piel de lo Brígida que es la loca. Porque calmasound y aclarando un punto...todas las mujeres son (somos) locas, ninguna se salva, pero esta weona la cagó! Loca, loca, loca pó.

Ella que toma en la cuneta, o en la puerta de una casa, o donde le venga la sed; porque la loca con sed se pone más peligrosa que mono con navaja. A ella le gusta degustar el cartoné en la cuneta vacilándose algo pa la mente. A veces toma la semana completa. A ella le gusta cuando gente que no la conoce la desafié a tomarse el copete al seco, dudando de sus hábiles capacidades etilicas para empinar el codo; habilidades que adquirió con un arduo entrenamiento a lo largo de los años.
A pesar de que con ella nos conocemos de toda la vida, y hemos vivido diferente experiencias al borde de la religiosidad que nos podrían declarar beatas sin tener que llevar todos nuestros diversos milagros al Vaticano. A pesar de que ella no soy yo ni yo soy ella, compartimos el gusto por el postresismo y la ranciedad. A ratos nos perdemos, pero cuando nos reencontramos, son de esos reencuentros en que la tierra se sacude, chocan las estrellas, se caen los aviones y los huracanes azotan la tierra. Por que ella, es ella la Brígida y no yo.