Mostrando entradas con la etiqueta alcohólica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcohólica. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de febrero de 2018

Capítulo 26. Brígidamente Postre

La Brígida no soy yo, pero es parte de mí. Algo así como una amiga imaginaria o un alter ego aparece y desaparece dependiendo de los diversos estados psicotrópicos, emocionales y mentales por los que pase mi vida.

Ha estado en los peores momentos, cuando realmente he tocado fondo, cuando casi me he ahogado en los problemas de mi propia existencia. Ha llegado con el poder de destrozar todo; de sacar lo peor de mí, para lograr sacar lo mejor. Suena contradictorio, y sí, lo es; pero ha sido el mecanismo que forme para superar los peores momentos a los que me he enfrentado en mi vida. 

Ella tiene la valentía de destruirme, para hacerme sacar fuerza de mis estados evasores, para aferrarme a esa nueva versión de mí después de la catástrofe. 
Los últimos años, los he catalogado como horrendos, dolorosos. Unos años culiaós. Y he evadido todo. Me evado destruyéndome. 

Es en esos momento, cuando Brígida vuelve a mi vida. Ya no tenemos porque seguir así, sí podemos lograr estar peor. Un amigo mío siempre dice: "Uno siempre puede estar/quedar más para la cagada" Y es verdad. Y cuando ya no es gris, sino que negro, mi alter ego me rescata de la oscuridad, para mantenerme en  la penumbra, hasta que sola logró nuevamente encender la luz en mi vida. 
Pase por períodos en los que me sentía una alcohólica, pensé que realmente tenía problemas para manejar mí consumo de alcohol. Fui tan irresponsable en esa época, pero fue mi manera de evadir lo que me pasaba o lo que me pasa. 
Creo que aún no toco fondo, y que por eso aún no he caído por completo en el espiral etílico con el que enfrento mis desastres emocionales. Aún no he tocado fondo, pero presiento que Brígida me está esperando a la vuelta de la esquina con la botillería completa a mi disposición y la verdad, no sé si tendré la fuerza de voluntad para decirle que no esta vez.


lunes, 1 de mayo de 2017

Capítulo 21. Dealers

Y así fue como la niñita del colegio de monjas se empezó a corromper de a poquito cuando la burbuja estalló en sus narices. Bueno, quizás nunca hubo burbuja. 
Abro paréntesis.Debo recordar que en mis años de escolaridad juvenils, era parte del grupito que no fumaba, no tomaba o si tomaba era muy poco, por ende jamás se curo raja (y por supuesto; no se vómito el pelo, no meo en la calle, y no anduvo ni postre, ni rancia. De cañas ni hablar.) Bueno, pero esos eran otros tiempos. Al terminar cuartomiedo, seguí enrielada en el sendero del señor. Trato de recordar, cuándo? Cuándo todo se derrumbo, dentro de mí,dentro de mí y entre en los vicios de a poquito. Porque debo asumir, que esto fue una escalada, y una cosa llevo a la otra. De un vaso a una garrafa. De un cigarro a un pito, y de ahí pá delante, no pares, sigue, sigue y me acorde de Proyecto Uno, lo que accidentalmente fue una caída de carnéts terrorífica. Cierre paréntesis.

Aclarado lo anterior, vuelvo a preguntarme casi a gritos como pase de esconderle los cigarros a mi papá para que no fumara, a fumarme una cajetilla diaria. Cómo pase de la sobriedad al alcoholismo. Cómo pase de la decencia a la indignidá. Y como pase de consumidora a dealers. Porque debo reconocer, que las charlas del Conace y de Don Graf, no dieron ni un fruto en mi vida. No sirvieron de ná, lo que es ná. Ni con cien,docientos, lo que tu queraí hubiese resultado!

Creo que aunque no lo quiera asumir, porque si el Pelao se entera de que me las ando dando de dealers-consumidora-pasturrienta me encierra de por vida en la casa de las Carmelitas Descalzas a la salida de Melipilla y como a mí no me gusta el encierro, porque de vez en cuando y de cuando en vez me vienen los ahogos de la Olguita Marina; seguiré con mi vida de delincuente encubierta. Abro paréntesis; mi papá ya cree que soy delincuente por tener tatuajes, no se que pensaría si sabe que de vez en cuando me las doy de dealers. Cierre paréntesis. 

Y bueno, en un principio, era la paletiada de comprarle a los amigos, porque he tenido la suerte, que siempre conozco gente que es más drogadicta que yo, y que tienen un amigo del amigo del amigo que vende marimba. Eso si, de los amigos no he pasado. Y analizando de esta manera la situación, sería algo así como el dealers-amigo-pana-therials-bakan-ricobuenaonda, así como a lo Eli de Caso, en Aló Eli!
El Sendero del Señor y los caminos de la vida, no son lo que yo esperaba, no son lo que imaginaba, no son lo que yo creía, así como dice Vicentico; me han llevado, como todo en la vida de una cosa a otra, pero de esa cosa a está otra cosa existe un universo paralelo y mas de siete vidas de felino. 

Aunque por otro lado creo que ver en los últimos años tantas series de narcotraficantes como, Pablito Escobar, El Señor de los Cielos, el Chapo Guzmán y su escapada de película gringa, donde ser narco es bakan-pulento, creo que me dio como a súper héroe a Pablito Escobarsh. Porque, abro paréntesis, después de ver la serie de Pablo Escobar, El Patrón del Mal; que Pablo se convirtió en mi mentor y quiero ser como él, con un imperio de coca; pero claro, el mío será de marimba. Cierre paréntesis. O fue la tele, las series, los narcos, las circunstancias, la buena onda, la paletiá, Colombia, o simplemente yo, lo que dieron el vamos a está nueva vida de microtráfico y aventura. Y yo me transforme cual travestí, de la niña del colegio de monjas a la delincuente traficante de sustancias mentales, dealers de la amistad. Heroína de los angurrientos. Patrona de la dispersión. Madrina de los volaos! 


sábado, 12 de noviembre de 2016

Capítulo 17. Es ella, no yo!

Yo soy una persona tranquila, bueno, tranquila dentro de todo. Piola, bueno mi risa no es muy piola que digamos, pero el resto de mi persona si lo es. Bueno yo mujer tranquila, en el sendero del señor cada cierto tiempo es boicoteada por ella. 

Sí, ella. Ella que es seca pa tomarse hasta el agua del florero. Ella que le gusta bailar hasta el menos diez apretaito y hasta el suelo. Ella que curá y con celular con batería  es un peligro para la sociedad, porque deja la cagada mandando mensajes. Pienso en ella y se me eriza la piel de lo Brígida que es la loca. Porque calmasound y aclarando un punto...todas las mujeres son (somos) locas, ninguna se salva, pero esta weona la cagó! Loca, loca, loca pó.

Ella que toma en la cuneta, o en la puerta de una casa, o donde le venga la sed; porque la loca con sed se pone más peligrosa que mono con navaja. A ella le gusta degustar el cartoné en la cuneta vacilándose algo pa la mente. A veces toma la semana completa. A ella le gusta cuando gente que no la conoce la desafié a tomarse el copete al seco, dudando de sus hábiles capacidades etilicas para empinar el codo; habilidades que adquirió con un arduo entrenamiento a lo largo de los años.
A pesar de que con ella nos conocemos de toda la vida, y hemos vivido diferente experiencias al borde de la religiosidad que nos podrían declarar beatas sin tener que llevar todos nuestros diversos milagros al Vaticano. A pesar de que ella no soy yo ni yo soy ella, compartimos el gusto por el postresismo y la ranciedad. A ratos nos perdemos, pero cuando nos reencontramos, son de esos reencuentros en que la tierra se sacude, chocan las estrellas, se caen los aviones y los huracanes azotan la tierra. Por que ella, es ella la Brígida y no yo. 

martes, 28 de junio de 2016

Capítulo 6. María, María.

De chica siempre fui perna, pero del verbo perna, pernísima diría yo.A mi se me soltaron las trenzas después que salí del colegio. Comencé a beber, tuve mis primeras borracheras, empece a fumar (cigarros) y como iba en escalada probé marihuana. 
Mi primera vez fue en Valpo, con unos amigos. Como no volvía a Santiago, nos fuimos a tomar algo. Estábamos en un período con mucho estrés, terminando nuestro examen de título, era justo y necesario desestresarse. Quede voladísima y para colmo, me quedaría en la casa de un amigo donde era la primera vez que conocía a su familia. Comprenderán que ese viaje en micro engullendo comida para que se me pasara y no llegar con cara de juguete.  
Había comenzado a transgredir mis limites de mujer sin vicios, a ser todo lo que mis padres no quieren que sus hijos sean, dejando de lado todos esos libritos del Conace y todas sus campañas anti drogas. Yo me estaba uniendo al otro lado de la fuerza, esas fuerzas que siempre me dijeron que eran malas. Pero resulta que no eran tan malas, y yo lo pasaba shansho tomando. Me encariñe con las cervezas, un amor que mantengo hasta el día de hoy. No puedo resistirme a ellas. Ni a las piscolas, ni al melón con vino, ni al jote, ni la borgoña, ni la sangría, ni a los mojitos (amor eterno a los mojitos). 
Bueno, bueno retomando el tema y no pescando las ramas; mis primeras fumadas fueron muy esporádicas, siempre alguien me convidaba una quemadita. Pero con el tiempo, las cosas fueron ascendiendo. Comencé a comprar. Comencé a tener mi red de dealears, empece a probar diferentes sepas y a consumir con regularidad (casi diaria el último tiempo). Y es en esos momentos que pienso que fue de la niña que le escondía los cigarros al papá? Ya no quedaba nada de ella en mí. Tampoco quedó en mi ninguna de las campañas del Conace. A pesar de que no me reconozco ni alcohólica, ni drogadicta, creo tener una relación cordial con ambas, hemos aprendido a convivir y a comportarnos.