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viernes, 2 de febrero de 2018

Capítulo 26. Brígidamente Postre

La Brígida no soy yo, pero es parte de mí. Algo así como una amiga imaginaria o un alter ego aparece y desaparece dependiendo de los diversos estados psicotrópicos, emocionales y mentales por los que pase mi vida.

Ha estado en los peores momentos, cuando realmente he tocado fondo, cuando casi me he ahogado en los problemas de mi propia existencia. Ha llegado con el poder de destrozar todo; de sacar lo peor de mí, para lograr sacar lo mejor. Suena contradictorio, y sí, lo es; pero ha sido el mecanismo que forme para superar los peores momentos a los que me he enfrentado en mi vida. 

Ella tiene la valentía de destruirme, para hacerme sacar fuerza de mis estados evasores, para aferrarme a esa nueva versión de mí después de la catástrofe. 
Los últimos años, los he catalogado como horrendos, dolorosos. Unos años culiaós. Y he evadido todo. Me evado destruyéndome. 

Es en esos momento, cuando Brígida vuelve a mi vida. Ya no tenemos porque seguir así, sí podemos lograr estar peor. Un amigo mío siempre dice: "Uno siempre puede estar/quedar más para la cagada" Y es verdad. Y cuando ya no es gris, sino que negro, mi alter ego me rescata de la oscuridad, para mantenerme en  la penumbra, hasta que sola logró nuevamente encender la luz en mi vida. 
Pase por períodos en los que me sentía una alcohólica, pensé que realmente tenía problemas para manejar mí consumo de alcohol. Fui tan irresponsable en esa época, pero fue mi manera de evadir lo que me pasaba o lo que me pasa. 
Creo que aún no toco fondo, y que por eso aún no he caído por completo en el espiral etílico con el que enfrento mis desastres emocionales. Aún no he tocado fondo, pero presiento que Brígida me está esperando a la vuelta de la esquina con la botillería completa a mi disposición y la verdad, no sé si tendré la fuerza de voluntad para decirle que no esta vez.


lunes, 20 de junio de 2016

Capítulo 3. Borracho, borrachito, paso mis días solito!

Aunque la canción de Ráfaga debería decir: "Borracha, borrachita, paso mis días solita" En mis años de borrashera nunca los pase sola, sino con mi partner de trshago. 
Y partiré, por donde todo debe partir para que tenga sentido: el principio. Es así como yo niñita del colegio de monjas, nerd y ñoña había sido pateada (una de las tantas veces, por el único ex ex de la vida). Moría de dolor mi corasaund y no se me ocurrió nada mejor que ponerme a tomar. Tomaba lo que viniera. 
En esos años daba lo mismo si fuera lunes o domingo, no existía restricción para que días beber, ni tampoco en que medida. Así pase por mi etapa de Brígidamente Postre, este apodo que me autoimpuse fue algo así por más de un año. Yo no era buena pal trshago, pero la Brígida, ese ser que habitaba en mí, ella sí lo era. Y ademas siempre terminaba postre. 
Fue así como la Brígida partía un miércoles, con la otra amiga buena pal trshago, apañadora y fiel. Esa amiga, que te agarraba el pelo, que te daba palmaditas en la espalda después de casi vomitar los intestinos, la que se quedaba despierta cuidando de que a la Brígida no le diera un coma etílico. Llegaba a la casa, bueno no recuerdo mucho como llegaba, pero llegaba. Al otro día, le pedía perdón a diosito y a mi mami, que me miraba con cara de "que hice mal en mi otra vida para merecer esto", su niñita, su única hija, era más curáh que sus otros tres hijos juntos. Recibía cabeza gacha todos los retos del universo en completo silencio de la boca de mi mamá, y le prometía que no tomaría más y que me volvería un mujer del señor, pero por mi que ese señor, fuera el señor de la botillería, pero no! 
Así pase un año, tomándome hasta el agua del florero, carrete que me invitaban allá estaba yo. A veces partía tomando tempranito, tipín once de la mañana. 
A pesar de que este período de ranciedad se prolongo más de lo que yo hubiese querido, fue así. Vomite mesas ajenas, con gente que no conocía. Rompí el lavamanos de la casa de mi amiga apañadora buena pal trashgó. Competí porque quien bebía más con un desconocido que me quería comer, y termine tan curá que mi amiga que me había abandonado no sabía como me había bajado casi medio chimbombo en menos de media hora.  Me subí a autos con conductores que andaban tan borrachos como yo. 
En eso años, lo reconozco, fui un ser rancio y demasiado irresponsable. Creo que nunca más me he emborrachado como en esa época. Bueno, Conífera del Bosque llego para dar calma a la Brígidamente Postre que habitaba en mí. 
Ráfaga y su canción calo hondo en mi corasaund, osea describía a la perfección todo lo que pasaba en mi abro comillas y cito textuals:


"Paso mis días triste y borracho, 
Pensando solo en ti 
Sé que tu ya no me quieres 
Chica, chica presumida "


Llevo años alejada del mundillo del carrete tóxico, ahora ese ex ex, es como un completo desconocido, pero reconozco que haberme pateado fue una buena excusa para haber pasado por un período de ranciedad, que supongo era necesario vivir. Ahora, desde que soy un árbol rehabilitado, salir a tomar el sol o caminar tarde por la noche es demasiado extremo para mi una mujers, que encontró el camino de la luz, la verdá y la vida!